Me alegra muchísimo que Colombia haya perdido (por variar) la posibilidad de ser la sede de los Juegos Panamericanos 2015. Me alegra porque no hay derecho a traer a esos incautos deportistas a una ciudad llena de mugre, de caballos muertos de hambre cargando basura, de indigentes por doquier y de boyacenses apestosos y pulguientos. No hay derecho a darle bombo al ego a expensas de tener 100 ó 200 deportistas atracados, muertos por sobredosis de escopolamina o presentados como narcoantropofagoterroristas en un falso positivo. ¿Qué les vamos a decir a sus familias? ¿Que se sientan orgullosas porque murieron en la primera democracia de América? No señor, si esas pendejadas sólo le importan a los colombianos: una gentecita que no vale nada para el mundo.
Colombia no es un país para esos eventos. Nuestra infraestructura da grima y nuestra gente da risa. Ya Colombia es la sede perenne del campeonato mundial de coleo, del encuentro mundial de corralejas y del torneo mundial de turmequé, ya con eso le toca conformarse a esta pocilga. ¿De verdad alguien creyó que un poblacho hediondo como Bogotá le podría ganar a la bella y moderna ciudad de Toronto? ¡Es que ni a Lima le ganamos! Lima es más que Bogotá y Perú es más que Colombia. ¿Qué les íbamos a mostrar? ¿Monserrate? Hombre, ¿por qué seremos así?
Colombia, como buen país montañero y vulgar que es, trató de convencer a los jueces con lo más ridículo que se le habría podido ocurrir: con vallenatos. Con ése género "musical" sólo se podría seducir a los pitecántropos que habitan nuestra costa atlántica. A esa gentecita que fornica con asnales, que vive permanentemente en chancletas, huelen a sudor y se expresan en un lenguaje animal que sólo sus congéneres comprenden. El costeño no es zoofílico pues la burra es de su misma especie, la que es cochina es la burra por dejarse coger de esos asquerosos.
Luego del cantantico aquel que ya parece un muñeco de ventrílocuo habló el Presidente (wow) del Comité Olímpico Colombiano. ¡Comité Olímpico Colombiano! Suena ridículo pero es cierto, eso existe en Colombia aunque nadie se explica para qué. Colombia a nivel olímpico es menos que a nivel social y humano: nunca gana nada y nuestros deportistas a duras penas alcanzan a descargar sus equipajes cuando ya están de vuelta en sus guetos. Sería más rentable invertir esa platica en las devaluadas acciones de Coltejer que perderla en deportistas mediocres y pasar vergüenzas aunque siendo colombianos la vergüenza ya es parte de nuestra identidad: cabezas agachadas y rostros compungidos, nuestro retrato.
Para cerrar la noche hablaron "El Pibe" Valderrama que no es más que una gloria doméstica de un fútbol que no representa nada en el mundo, el bobalicón Alcalde de Bogotá y el narcoparamilitar que modifica la constitución y le consigue zonas francas a sus hijitos. Los jueces se hicieron los interesados y contuvieron con todas sus fuerzas las ganas de reírse a carcajadas en las caras de estos mantecos, dieron gracias a Dios cuando terminaron su perorata de folclorismos y dieron su veredicto: primero Canadá, segundo Perú y último, como siempre, Colombia, hasta luego, pecuecudos.
Ya me los imagino mostrando fotos de un ajiaco, de Transmilenio, de Monserrate, del parque de la 93, de la Luis Ángel Arango. Cosas minúsculas que este pueblo vulgar magnifica para seguir en el autoengaño; cosas que cualquier país tiene en mejor estado, en mayor proporción y que prestan un mejor servicio. No me quiero imaginar la cara de asombro cuando Canadá presentó su infraestructura: los mantecos de Colombia y Perú muertos de envidia y buscando atenuantes: ¡pero ellos no comen borojó! ¡Pero ellos no tienen el Salto del Tequendama!
Vuelve a triunfar el sentido común y eso se debe a que los jueces no eran colombianos. Colombia no va a ser la sede y su delegación volverá a presentar un terrible papelón en los juegos. Me parece muy bien, países como este no tienen derecho a un sólo y miserable segundo de alegría. Lo nuestro es el llanto, acostúmbrense.